jueves, 15 de marzo de 2018

EL CUÁDRUPLE SENDERO



El número Cuatro es representativo de la Madre Tierra y del Cosmos, a lo largo de siglos de la historia humana, encontramos ese número y la referencia al Universo Cruciforme.

En la lengua Nahuatl el cuatro recibe el nombre de Nahui y en la Maya de Kan, que también significa Serpiente. Al trazar el símbolo cruciforme del Nahui Ollin Teotl, La Sagrada Cruz de Movimiento, vemos el símbolo de la X. 

Coincido con varios estudiosos que manifiestan que en el pasado la humanidad se desenvolvió en una misma Tradición, a la que se le ha llamado Tradición Primordial. Vemos como en sitios distantes del planeta, los concepto y claves se repiten, al quitar la paja del camino siempre  quedan los mismos símbolos, en coincidencia y armonía.

Símbolos que en realidad se ven a diario en la cotidianidad, que nos llaman, nos atraen, más ya no estamos “conscientes” del porque de ello, les pondré algunos ejemplos:

La X: representa un antiguo símbolo de entrecruzamiento de las fuerzas positivas y negativas, de lo masculino y lo femenino, alude al nacimiento divino, a la multiplicación de la vida. 

Si lo trasladamos a las matemáticas actuales es el signo de la multiplicación, también se usa para representar una incógnita (misterio de la creación). 

Continuando con la idea más ahora en lo que nos dice la Biología, es posible percatarnos que los cromosomas símbolos de la vida tienen forma de X, si se es mujer XX, si se es hombre XY, más siempre la base es X, además de que el ADN está compuesto de cuatro elementos básicos,  cuyas diversas combinaciones  manifiesta la multiplicidad de características de los seres que conformamos el reino humano. 

Asociación de X y el número Cuatro.

El símbolo sagrado de la Cruz de la forma tradicional en que comúnmente se le conoce, o bien en forma de X, ha acompañado a la Madre Tierra desde el principio de los tiempos, no es un signo privativo del Cristianismo.

Del símbolo se desprende el concepto de la vida, de la armonía, del equilibrio integral, que le es posible alcanzar a quien de manera consciente transita por el Cuádruple Sendero  alcanzando la equidad del Centro, logrando así que su ser Florezca.

Veamos algunos ejemplos del número cuatro en el planeta y  su presencia en diferentes culturas, con una particular importancia:

Cuatro Árboles Cósmicos sostienen al Mundo.

Ometeotl: Omecihuatl (Dos Mujer), Ometecuhtli (Dos Señor), nos ubica en Nahui (4).
Cuatro Vientos, Cuatro Puntos Cardinales, Cuatro Elementos, Cuatro Reinos, Cuatro estados de la materia, Cuatro estaciones.
La Esfinge en Egipto manifiesta el sagrado cuatro.
Los hebreos refieren a los cuatro Arcángeles.
Los cristianos a los cuatro Evangelistas.

Tan Sagrado son los Vientos, los Rumbos del Universo, que en toda cultura, en todo rito que se precie de serlo, ninguno se inicia sin el saludo previo a cada uno de ellos.

La salud integral del ser humano, estriba en  estar en equilibrio, reconciliado con los Cuatro Elementos que conforman la naturaleza; estar en armonía con cada uno de los reinos implica abrir la puerta de retorno al paraíso.

Más hace tiempo que la humanidad “rompió”, se distanció de su armoniosa relación con aquello sagrado que representa la Sagrada Cruz, provocando con ello un grave desequilibrio, el cual se traduce en conflicto, en destrucción, en soledad, en un estar fraccionado, fuera de centro.

Para recuperar el equilibrio del centro es necesario integrar la reconciliación con el Cuádruple Sendero, alcanzar el equilibrio del centro, en donde las energía se cruzan, en donde lo masculino y lo femenino se funden, generando la armonía de la vida, tanto la visible, como la no visible.

He ahí el símbolo del Sagrado Quincunce, cuatro puntos y un centro, el supremo Arte de Ser Tolteca, contenido en una filosofía basada en la reconciliación de los “opuestos”, que induce a que el ser Florezca.

Con Amor Inphinito: Lolita Vargas Martínez . Malinalticitl.

Nota: El Temazcalli es una excelente medicina, tendiente a reconciliar el ser consigo mismo, a devolverle el equilibrio.