viernes, 27 de abril de 2018

UNA ORACIÓN LAKOTA


¡OH, Gran Espíritu!, cuya voz escucho en los vientos, cuyo aliento da vida a todo el mundo, ¡escúchame!

Vengo a ti, uno de tus muchos hijos; soy pequeño y débil, necesito tu fuerza y tu sabiduría.

¡Déjame caminar entre las cosas hermosas y haz que mis ojos admiren la puesta del sol roja dorada!

Haz que mis manos respeten lo que tú has creado y que mis oídos sean agudos para oír tu voz.

Hazme sabio, para así conocer las cosas que tú has escondido en cada hoja y en cada roca.

Busco tu fuerza, no para ser superior a mis hermanos, sino para ser diestro en combatir a mi mayor enemigo: ¡yo mismo!

Haz que esté siempre dispuesto a ir hacia ti con las manos limpias y la mirada clara; así cuando la vida se apague como la luz del atardecer, mi espíritu podrá ir a ti sin pudor alguno.


(Traducida por el Jefe Yellow Lark - 1887)