miércoles, 14 de enero de 2009

UN ANCIANO HOPI HABLA…



“Tu has estado diciéndole al pueblo que esta es la hora once.
Ahora regresa, dile al pueblo que ésta es la hora. Y hay cosas que considerar. ¿Dónde estás viviendo? ¿Qué estás haciendo? ¿Cómo están tus relaciones? ¿Estás en la relación correcta? ¿Dónde está tu agua? Conoce tu huerto. Es hora de hablar tu verdad. Crea tu comunidad. Sean buenos unos con los otros. No busques al líder fuera de tí.”

Unió sus manos, se sonrió y dijo: “¡Este puede ser el mejor momento! Hay un río fluyendo muy rápido. Es tan grande y caudaloso que hay quienes le tendrán miedo. Ellos se agarrarán de la orilla. Ellos se sentirán desgarrados y sufrirán. Sepan que el río tiene un destino final. Los ancianos dicen que suelten la orilla, empújense al centro del río, mantengan los ojos abiertos y las cabezas fuera del agua.

Mira quien está ahí contigo y celébralo. En este momento histórico, no tomes nada de manera personal. En el instante que nos tomamos demasiado en serio, se detiene nuestro crecimiento espiritual. El tiempo del lobo solitario ha pasado. ¡Reúnanse! Eliminen la palabra “lucha” de sus actitudes y vocabulario.

Todo lo que hacen, háganlo de una manera sagrada, con júbilo y celebración. Nosotros somos los que hemos estado esperando.”

Oraibi, Hopi Nation



Traducido por Vilma y Frankie
Dos colegas del camino rojo, participantes de la ceremonia
mensual “El Abuelo Fuego” en Cidra, Puerto Rico.


Ver el enlace: El Abuelo Fuego:


http://elcerrodelbohique.tripod.com/


Bendiciones de Paz y Amor,

Sylvia

sábado, 1 de noviembre de 2008

Camino Iniciático femenino de la Nación Lakota



Un mito sioux, el de la Mujer Bisonte Blanco describe las siete etapas que sigue la mujer en su camino hacia la autorrealización. El origen del mito lakota es conocido como "El camino de la belleza" y es un ritual sagrado que dura toda la vida.

1. El camino de la hija. Este período comprende desde el nacimiento hasta la aparición de la primera regla. Todavía es una niña, física y psíquicamente dependiente, mentalmente receptiva, que absorbe todo tipo de enseñanza, ejemplo o estímulo que se le presenta. Si todas estas influencias exteriores son apropiadas, estructuradas y emocionalmente equilibradas, la niña desarrollará el equilibrio, respeto, dignidad y autoconfianza que luego necesitará como recursos para llevar una vida en armonía con todo lo existente.

2. El camino de la mujer. Abarca los años en que una mujer desarrolla la autoconfianza, aprendiendo a controlar su vida independiente de los adultos. Aprende a través de la experiencia personal, desarrolla sus propias respuestas emocionales y mentales y elige sus relaciones. Empieza a explorar su sexualidad y a construir su espiritualidad. Son los años en los que empieza a conocerse y, poco a poco, llega a ser una persona responsable y madura (en nuestra sociedad actual este período va desde la adolescencia hasta los 28-32 años).

3. El camino de la madre. Desde el punto de vista espiritual, el nacimiento de un hijo es el evento más importante de la vida de una mujer; ya que entonces entra a formar parte de la comunidad espiritual femenina. Al cruzar la frontera entre la vida y la muerte con el parto es recibida en la comunidad de las matronas, donde inicia la verdadera enseñanza. En el período de la madre aprende la disciplina del sacrificio: cuerpo, tiempo, psique, conocimiento, vida social, condición económica, relaciones y valores son puestos al servicio de los niños. Este pasaje, ambivalente como ningún otro, la empuja a superar todos los límites que tenia previstos. Aprende a controlar completamente su mundo, intentando armonizar sus necesidades individuales con las demandas externas que constantemente caen sobre ella; alcanza así el poderoso equilibrio entre realidad interna y externa sobre el cual se basa este ritual sagrado. En el camino de la madre, la vida espiritual de la mujer pone sus raíces y florece: no hay que olvidar que en muchas culturas antiguas el dar a luz simbolizaba para la mujer una iniciación.

4. El camino de la recogedora y el de la ritualista. Ambos caminos son tan antiguos como la raza humana. Recoger es una disciplina que requiere respeto antes que nada; desarrolla poderes especiales de observación y discernimiento en el conocimiento de las estaciones, del clima, de la astronomía y de la curación. Armada únicamente de conocimiento, de intuición y de oraciones, la mujer recolecta gran cantidad de plantas y de sustancias minerales para la cocina, la magia, la higiene y la cosmética. La recogedora tiene que conocer perfectamente dónde y cuando encontrar lo que necesita, la forma más adecuada de conservar, almacenar, preparar las sustancias y utilizarlas en condiciones que resulten eficaces e inocuas. Una Mujer Medicina nativa nunca aplica el mismo remedio al mismo síntoma físico en distintos pacientes, ya que trata al ser en su totalidad. Para ella “hacer medicina” es conocer al paciente, a su familia, su condición espiritual, mental, física, ambiental y social, y cómo combinar todo esto en el proceso de curación.

La aspirante-chamana es también muy consciente del espíritu que hay tras la planta, roca o cristal usados en el tratamiento, a los cuales hay que dar las gracias por la ayuda que le están aportando. Esta parte del trabajo de una Mujer Medicina se caracteriza por la tensión espiritual, aunque no tan intensa como en su primer parto, sus primeras reglas o su responsabilidad de mujer joven de aprender a respetar a los demás (humanos e inhumanos) y a sí misma. Una Mujer Medicina que no consigue equilibrio, responsabilidad y ser consciente puede suponer un desastre para toda la comunidad, porque el poder de la mujer es grande, y cuanto más desarrolle la disciplina y la devoción, más aumentará su poder. Las mujeres que siguen el camino de la recogedora y de la ritualista tienen que ser interiormente seguras, estar profundamente preocupadas por la vida espiritual del planeta y ser capaces de sacrificar su trabajo y su ego por el bien de la comunidad.

La ley espiritual básica que la mujer aprende en el camino es que la aspirante a chamana da y da mucho tiempo antes de recoger, aunque sólo sea poco, y todo lo que obtiene de su duro esfuerzo y pruebas personales lo tiene que utilizar en alimentar y fomentar la vida.

6. El camino de la Maestra. Aprendiendo, experimentando, alimentando y trabajando la mujer alcanza la edad en la cual se vuelve transmisora de sabiduría espiritual y social. Es compartiendo con los demás las técnicas, las teorías y las experiencias que ha vivido como llega a ser una maestra.

Entra en la menopausia tan profunda y madura como la fruta, como la flora. Si ha seguido los caminos descritos anteriormente con armonía entrará en el reino de lo sagrado como miembro de la comunidad cósmica, derecho que se ha ganado a través de su trabajo, sacrificio y devoción. En este momento puede elegir su campo de acción puesto que es una Mujer Medicina, aunque existan otras formas menos obvias de llegar a serlo. Puede elegir la política, el servicio público o cualquier otra profesión; practicará de una forma sana y espiritual todo lo que decida ser. También puede escoger quedarse aislada o ser una abuela, continuando con sus nietos, sus bisnietos o bien otros niños sin hogar ayudándoles a crecer y educándolos.

El modo en que una anciana enfoque su habilidad y su sabiduría depende de la naturaleza del trabajo espiritual hacia el cual ha sido conducida. Gran parte de su enseñanza se transmite a través del ejemplo; ella es un modelo para las mujeres más jóvenes en el camino, y su presencia y esencia revitalizan y enriquecen la vida de su comunidad entera.

7. El camino de la sabia. Alcanzada la vejez, la chamana entra en el período de la maestría, habiendo desarrollado una verdadera sabiduría. El sentido del equilibrio que caracteriza al universo es ahora parte profunda de ella, así como el sentido del humor. Está en contacto directo con hechos naturales y sobrenaturales, siendo capaz de aceptar sus directrices. La esfera de su trabajo ha trascendido su ser personal y privado, su familia; su comunidad se extiende ahora hacia las estrellas. Es un ser sagrado: es completa.

Los siete caminos proporcionan a la mujer la fuerza, la disciplina y la profunda conexión que necesita para canalizar el poder espiritual sin causar daño a sí misma ni a los demás. Le ayudan a desarrollar humildad, orden, respeto dignidad y el sentido de cuidar a toda criatura, dándole una profunda comprensión de sí misma en los aspectos interiores y exteriores.



Existen otras formas de autorrealización, pero este bellísimo ritual nos recuerda que no hay que quemar etapas sino vivir con entrega y aceptación todas las experiencias que nos llegan, sean aparentemente buenas o malas, porque es lo que nos toca vivir, y probablemente es lo mejor que nos puede pasar. A menudo las grandes enseñanzas las encontramos en la pequeñas dificultades diarias, por esto el “camino de la madre” es la etapa más difícil en la vida de una mujer; es el sacrificio del ego y el aprendizaje del amor no egoísta, requisitos esenciales para el desarrollo de una conciencia espiritual y cósmica. Estos siete caminos son los de toda mujer que quiere incrementar su poder espiritual a través de toda una vida, recordando que cada prueba o dificultad que vamos superando es un paso más que vamos dando en nuestro viaje hacia la totalidad.




EXTRACTO DE CLARA CASTELLOTI DEL LIBRO “MADRE TIERRA, HERMANA LUNA”.
TIKAL EDITORIAL

lunes, 1 de septiembre de 2008

DOÑA SANTINA: EL CAMINO DE LA SANACION


Esta es la historia de una chamana brasileña, heredera del candomblé afro – brasileño y seguidora fiel de las enseñanzas de Cristo. En trance llega a modificar el estado molecular de pétalos de rosas en miel de abejas que utiliza para curar la dolencia en los pacientes. Vive actualmente en la ciudad de Salvador en el estado de Bahía, norte de Brasil. Atiende a numerosas personas que se acercan a consultarla. A continuación les cuento, en resumen, la vida de una mujer muy especial.

Como psicólogo clínico e investigador en el campo de la Etno medicina desde hace muchos años me inquieta y cuestiono:

¿Cómo hace el hombre que habita en sociedades no occidentales, en contextos no urbanos y realidades diferentes para resolver el tema de la salud y la enfermedad?


A nivel personal desde hace mucho tiempo vengo realizando el intento de construir un puente que una a sectores de la medicina occidental con la cosmovisión de los pueblos aborígenes de América.


Este puente abriría la posibilidad de una nueva síntesis creadora que permita producir modificaciones dentro del campo energético de una persona afectada por algún tipo de enfermedad.


Esta posibilidad no solamente tiene que estar direccionada hacia la cuestión aborigen americana, sino también a formas provenientes del continente africano y del lejano oriente. Así nos vamos transformando en “CHACRA RUNAS” término quechua que significa HOMBRE – PUENTE.


Doña Santina es una mujer que viene trabajando a nivel personal en este sentido, siendo también ella una “Chacra – Runa” ya que está llevando una síntesis vivencial entre los elementos de la cosmovisión africana (candomblé – orubá) y elementos provenientes del Cristianismo. Antes de pasar a referirme específicamente a la persona de Doña Santina, quisiera dar un pantallazo general del contexto sociocultural al que pertenece esta mujer.



Camdomblé y Orixas de Salvador de Bahía


Si hay una particularidad del pueblo brasileño, es la capacidad de articular realidades, producir sincretismos y elaborar mixturas, tanto sea en el orden cultural, artístico o religioso. En las calles del Brasil y en especial en San Salvador se vibra un sincretismo vivo y pulsante.


De la mano caminan la vida y la muerte, la locura y la genialidad, los orixas africanos y los santos católicos. Salvador es una ciudad florida en formas y expresiones, es la cuna del candomblé y es allí donde se van a manifestar las presencias vivas de los orixas o espíritus creadores y la gracia de oxalá, Dios Creador. Los orixas serían como deidades inmanentes y Oxalá el Dios trascendente. El candomblé como estructura religiosa se liga a un modo rural de vida vinculándose energéticamente con la Tierra. Todos los elementos rituales presentes expresan una relación con lo natural. Para el candomblé cada persona tiene un orixá, es decir un espíritu guardián y protector, que es guía y consejero. Los Orixás se instauran en un orden cosmológico fundamental ya que se relacionan con la estructura de la naturaleza y el cosmos.


El despertar en el camino de la curación.

Doña Santina es descendiente directa de esclavos y actualmente madre de Santo de Candomblé. En su linaje pasado, madre, abuela y bisabuela fueron mujeres dedicadas a este culto. Tuvo una especial incidencia en la vida de Santina, su bisabuela, Doña Isabel, quien se dedicaba a curar enfermos a través del fenómeno de la mediumnidad.


Ya de pequeña Santina presentaba actitudes paranormales. Desde chica tuvo acceso a la religión Católica y a la lectura de las Sagradas Escrituras despertándose en ella una fuerte devoción hacia la figura de Cristo, redentor del hombre.

Pero indudablemente el camino no fue fácil. Luego de tener a su hijo Jaime quedó paralítica por cuatro años. Durante ese tiempo tenía sueños donde los espíritus le manifestaban que iba a curarse siempre y cuando asumiera los compromisos pendientes.

Una noche en un sueño se le manifestó su bisabuela Doña Isabel, reprochándole porque se había olvidado del culto a los antepasados, porque había dejado el candomblé de lado; a partir de esto empezó a asistir a los Terreiros, que son los espacios sagrados del candomblé, y a asumir los compromisos como madre de Santo.


Doña Santina y el espíritu de servicio.

Según Aristóteles el conocimiento se divide en: el saber del servicio y el saber del poder. Ahora basta recordar un poco la actitud de Jesús en la escena del lavatorio de pies a sus discípulos. Se inclina sobre ellos y los lava uno por uno, luego concluye diciendo: “Yo no he venido a este mundo para ser servido sino para servir”.

He aquí el don, la entrega, la actitud espiritual por excelencia. Así vemos cómo esta mujer fue haciendo del servicio la piedra angular de su proceso personal.


Servicio que no significa estar haciendo algo todo el tiempo, eso sería asistencialismo. El servicio es algo más profundo, es ante todo una actitud en la vida, no tanto un hacer sino una actitud en el hacer. Servicio significa estar en manos del espíritu, una actitud de abandono para ser instrumento del mismo. En su vida diaria Santina mantiene una actitud muy austera, se levanta todos los días a las cinco am para realizar sus oraciones y alimentarse de frutas, verduras y cereales. Mantiene una gran vitalidad y tiene un carácter fuerte. Atiende a todas las personas que se le acercan sin distinción de razas, status, etc.


La visita gente de diversas partes del mundo. Por su trabajo y atención no pide retribución económica, acepta lo que la gente voluntariamente le brinda. Cuando los pacientes le agradecen, ella responde: “No me agradezcan a mi sino a Dios, Arquitecto del Universo y quien hace todo.”


Las sesiones de curación.

El domicilio de Santina es en la ciudad de Salvador, pero a cincuenta kilómetros de la ciudad, camino Camasarí donde atiende las consultas. Allí acuden los enfermos en busca de medicina. Los días de trabajo fuerte y de consulta, ella realiza ayunos de todo el día. Durante las sesiones a la que asisten los enfermos hay un momento particular y sorprendente; después de que cada uno de los presentes le narra su problema y afección ella hace un proceso de introspección mientras que reza cánticos y oraciones, hasta llegar el momento en que entra en trance para incorporar un espíritu identificado como: TATAI – TIMBIRÁ expresión indígena que significa MADRES E HIJOS.


Este fenómeno de incorporación es algo típico del culto del candomblé; este espíritu que incorpora le ayudará a resolver el mal de los pacientes. En ese momento de trance los ayudantes le alcanzan pétalos de rosas que ella comienza a frotar entre sus manos mientras reza oraciones en yorubá. Al instante de sus manos comienza a chorrear una miel de abejas con poder curativo (se han hecho investigaciones en distintos laboratorios y se ha comprobado que esta miel es típica de una abeja oriunda de Africa que no existe en el Brasil y que tiene la particularidad de no ser venenosa). Esta miel es juntada en un recipiente y luego va a hacer distribuida a los pacientes, ya sea para ingerir o para frotación.

Luego de la sesión a cada paciente en particular le indicará una receta de plantas medicinales que apuntalará el proceso de curación de cada enfermo. Dentro del candomblé se utilizan mucho las plantas medicinales para curación de las dolencias. También en caso necesario dará dieta de alimentos. La sesión concluye en torno a un gran árbol de Yaca que hay en jardín de la chacra donde todos realizan una oración para la sanación. Este fenómeno de transmutación de pétalos de rosas en miel curativa producida por la acción del espíritu incorporado, se da por la capacidad de operar modificaciones en el ámbito molecular. Santina identifica a este espíritu como una luz intensa y brillante que entra en su persona infundiéndole un amor intenso.


Qué dice Santina del mundo de hoy.


Según ella son épocas muy difíciles y debemos prepararnos para poder sobrellevar lo que nos toca vivir. Esta preparación debe ser ante todo, del orden de lo espiritual ya que la fuerza no está en la carne sino en el espíritu.


La vida alocada, los excesos y el estrés, perforan nuestro campo energético deteriorando nuestra inmunidad y exponiéndonos a enfermedades. Nuestro metabolismo y organismo es una obra maestra del Creador que debemos cuidar para tener una buena calidad de vida.


Dios Creador es bueno y misericordioso, no nos salva ni nos condena. Es el hombre quien se salva o condena según sean sus actos. El hombre hoy en día enferma por no perdonar, por no ser agradecido, por guardar rencores y resentimientos, esto lo que hace es alimentar el círculo kármico negativo, y a la vez generar más odio, más rencor y más resentimiento. El hombre de hoy en día tiene una actitud agresiva y destructiva hacia sí mismo y hacia lo que lo rodea. Esto se vuelve de alguna manera como una cobranza “cosecharás lo que siembres”.


El amor y el perdón son las actitudes de curación por excelencia. Debemos cuidar mucho las palabras, pues con las palabras se construyen o se destruyen mundos. Cuando la palabra se vuelve oración o agradecimiento, hay un gran bienestar espiritual.


Palabras finales de Doña Santina.


“Deseo una paz muy profunda a todo el mundo y que Cristo esté con nosotros en todos los momentos de nuestra vida. Nunca nadie curó tanto a la gente como Jesús de Nazaret, sólo con la fuerza del amor. No tuvo en cuenta el defecto de las personas sino supo verlas más allá de sus limitaciones, y que la paz de Cristo nos acompañe siempre hasta el fin de los tiempos”.

Para terminar voy a transcribir un texto del libro de la sabiduría –Capítulo 7:


Señor concédeme la sabiduría que de ti procede. Pues tú nos llevas al conocimiento verdadero de todos los seres. Para conocer la estructura del mundo. Y la actividad de sus elementos. El poder de los espíritus y los pensamientos de los hombres. Todas las variedades de plantas y las virtudes de sus raíces.


Todo cuanto está oculto y todo cuanto se ve.


Sacha Domenech:Psicólogo clínico
(Univ. Del Salvador) Operador terapéutico

“Proyecto Uomo Italia”
Integrante Centro Runa Huasi Integrante Fundación Ashoka - EEUU