viernes, 4 de junio de 2010

LA TRIPLE DIOSA: nace un arquetipo femenino




La palabra arquetipo proviene del griego (arjé) que signifi ca “fuente”, “principio” u “origen”, y (typos) que signifi ca “impresión” o “modelo”. Es pues, literalmente un “modelo del origen”. En psicología el término arquetipo fue introducido por Carl Gustav Jung para designar cada una de las imágenes originarias del inconsciente colectivo y que, según él, son comunes a toda la humanidad (por ejemplo, el Viejo Sabio). Estas “imágenes originarias” dan forma a ciertas vivencias individuals básicas, se manifi estan simbólicamente en los sueños y podemos encontrarlas en leyendas, cultos y mitos de todas las culturas. Como es sabido, el hombre como sujeto ha sido, durante gran parte de nuestra historia, el referente de esa “humanidad” a la que Jung se refi ere. La psique masculina defi nió durante el siglo pasado la psique humana. No ha sido hasta hace unas décadas que esto ha venido a ser cuestionado. Un grupo de pensadoras - fi lósofas, psicólogas, artistas, arqueólogas, activistas, entre otras - se dio a la tarea de “desenterrar” los arquetipos de la otra mitad de la humanidad: los arquetipos femeninos.

La Triple Diosa es una trinidad sagrada más antigua que la cristiana o la hindú (es adorada 20,000 años a.C. según datos arqueológicos) que representala conciencia profunda de la mujer no importa la edad biológica en que se encuentre. Cada uno de sus nombres o manifestaciones expresa un aspecto de la mujer, siempre cambiante. Según el contexto, a cada uno de estos aspectos le es dado un nombre. Los arquetipos más comunes entre las civilizaciones son la Virgen o Doncella, para representar a la mujer inexperta o no iniciada; la Madre, para representar a la mujer dueña de su sexualidad, creadora de ideas y sostenedora de la vida; y la Vieja Sabia o la Anciana, para representar la fase de la mujer posterior a los sangrados menstruales, cuando la psique se abre a conocimientos superiores.

*Para efectos de canalizar la información, llamaremos a la Virgen, Mujer Creadora; a la Madre, Mujer Plena; y a la Anciana, Mujer Sabia. Estos son los arquetipos que hemos escogido para que nos representen en cada una de las fases que nos toca transitar. Disfruten el camino.

Referencia: www.mujercambiante.com

Bendiciones de las Diosas,

Sylvia R.

martes, 23 de febrero de 2010

GRAN MADRE LUNA






LA CARGA DE LA DIOSA (DOREEN VALIENTE)
Escucha ahora las palabras de la Gran Madre, a la que antiguamente llamaron Artemisa, Artarté, Atenea, Dione, Melusine, Afrodita, Cerridwen, Dana, Arianrhod, Isis, Bride y muchos nombres más.

Siempre que tengáis necesidad, una vez al mes y mejor cuando haya Luna Llena, os reuniréis en asamblea en algún lugar secreto y adoraréis mi Espíritu, que es el de la reina de todos los Brujos.

Os reuniréis, vosotros que estáis dispuestos a aprender la hechicería, pero no conocéis aún sus secretos más profundos. A éstos les enseñaré cosas que hasta ahora son desconocidas.

Y quedaréis libres de esclavitud y, como señal de que sois realmente libres estaréis en los rituales y danzaréis, cantaréis, festejaréis, haréis música y amor, todo en mi alabanza. Pues mío es el éxtasis del Espíritu y mía también la alegría de la tierra; pues mi ley es el amor sobre todos los seres.

Mantened puros vuestros ideales supremos, luchad siempre por ellos, no dejéis que nada os detenga u os aparte, pues mía es la puerta secreta que se abre sobre la tierra de la juventud y mía es la copa del vino de la vida y el caldero de Cerridwen, que es el Santo Grial de la inmortalidad.

Soy la Diosa compasiva que otorga el don de la alegría al corazón del hombre. En la tierra proporciono la sabiduría del espíritu eterno y, más allá de la muerte, doy la paz, la libertad y la reunión con los que han partido antes.

No pido sacrificio; pero mirad, soy la madre de toda la vida y mi amor se vierte sobre la tierra.
Oíd las palabras de la Diosa de las estrellas. Está en el polvo de los que tiene a sus pies las huestes del cielo y cuyo poder rodea el universo.

Soy la belleza de la tierra verde y la luna blanca entre las estrellas, y el misterio de las aguas y el deseo del corazón de los hombres. Invoco tu Alma, levántate y ven a mi.

Porque soy el alma de la naturaleza que da vida al universo. De mi proceden todas las cosas y todas tendrán que volver a mi y, ante mi rostro amado por los dioses y los hombres, se abrazará tu ser divino más íntimo al éxtasis del infinito. Que mi adoración esté en el corazón al que regocija. Sabed que todos los actos de amor y placer son mis rituales.

Así, que la belleza y la fuerza, el poder y la compasión, el honor y la humildad, la alegría y la reverencia estén entre vosotros. Y tú, que quieres buscarme, debes saber que no has de dejar de buscar y anhelar hasta que conozcas el misterio; que, si eso que buscas no lo encuentras en ti, jamás lo encontrarás fuera de ti.

Pero mira que he estado contigo desde el principio y soy lo que se alcanza al final del deseo.


Referencia: Sandra Román

sábado, 30 de enero de 2010

DIOS ES MUJER




¿Te resulta una frase provocadora? ¡Lo es! Pero es también muchísimo más que eso... Una verdad que nos han ocultado durante los últimos 5 milenios.

Te propongo que tomes una inspiración profunda y vayas al centro de tu ombligo con los ojos cerrados. Repite la oración en tu interior: DIOS ES MUJER.

¿Sientes que toda la piel se te eriza? ¿Quizás un poco de comezón? ¿Rabia? ¿Indignación? ¿Curiosidad? ¿Tal vez, temor? ¿Emoción? ¿Ganas de reír? ¿Ganas de llorar? ¿Acaso, nada? ¿O un suave cosquilleo en el pecho, como el aletear de tenues mariposas que vuelan dentro tuyo y vuelan hacia arriba, en espiral, tratando de salir y manifestarse?

DIOS ES MUJER. Siéntelo con todo tu cuerpo. Siéntela tu vientre, tus pechos, tu vagina... Siente tu cuerpo de mujer, hecho a imagen y semejanza de la Diosa.
Y si te cuesta creerlo, pregúntate: por qué no? Si durante los últimos 5.000 años se nos dijo que “dios no tiene sexo” pero no obstante se refieren a él siempre como “padre” y relegan al vientre de María a ser apenas un instrumento de la voluntad de este varón superior y omnipotente.

DIOS ES MUJER. Y puedes comprobarlo en la redondez de la tierra y en las cavernas-útero que se ocultan en ella. En los huecos de los árboles, en las montañas que parecen pechos, en los desiertos de arenas suaves, en las aguas que arrasan con todo, en la luz y en las sombras. Todo le pertenece a Ella. Y si todavía te resulta difícil creerlo, sal una noche de luna llena y habla con Ella. Danza alrededor de una hoguera. Báñate desnuda en un arroyo y canta desde que te levantes hasta que te duermas. Pare un hijo en cuclillas, dale a beber de ti misma...

Y si después de hacerlo, no La has sentido vibrar, corriendo a través de tus venas... tal vez tampoco puedas encontrar tu cara en el espejo.

Referencia: Sandra Román