lunes, 30 de junio de 2008

LA ABUELA MARGARITA

CURANDERA, GUARDIANA DE LA SABIDURIA MAYA
"Cuando necesito algo, me lo pido a mí misma"
Se crió con su bisabuela, que era curandera y milagrera. Practica y conoce los círculos de danza del sol, de la tierra, de la luna, y la búsqueda de visión. Pertenece al consejo de ancianos indígenas y se dedica a sembrar salud y conocimiento a cambio de la alegría que le produce hacerlo, porque para sustentarse sigue cultivando la tierra.


Cuando viaja en avión y las azafatas le dan un nuevo vaso de plástico, ella se a ferra al primero: "No joven, que esto va a parar a la madre tierra". Resuma sabiduría y poder, es algo que se percibe con nitidez. Sus rituales, como gritarle a la tierra el nombre del recién nacido para que reconozca y proteja su fruto, son explosiones de energía que hace bien al que lo presencia; y cuando te mira a los ojos y te dice que somos sagrados, algo profundo se agita.

Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la madre tierra y el padre sol. He venido a la Fira de la Tierra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.


-¿Dónde vamos tras esta vida?


-¡Huy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. Las muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.


-¿Cómo que si quieres...?


-Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.


-Ya se la ve a usted sabia, abuela.


-El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.

-¿Con quién?


-Con el fuego. "Yo estoy en ti", me dijo. "Ya lo sé", respondí."Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?", dijo. "¿Cómo lo hago?", pregunté.


-Interesante conversación.

-"Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-,ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?".

-¿Y para qué quieres el cuerpo?

-Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.

-Hola.

-El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. "Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan". Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: "Ahora me voy a descansar". Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías...

-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?

-Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: "Al anochecer vengan por mi cuerpo". Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?


-¿Qué hizo?

-Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: "Habla de mí", así que le voy a hablar de ella.


-Su hija, ¿también decidió morir?

-Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse, y nadie quiere vivirsin sentido.

-¿Qué merece la pena?

-Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la tierra es nuestra madre y el sol nuestro padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. "¿Cómo voy a ser propietario de la madre tierra?", decían.

-Aquí la tierra se explota, no se venera.


-¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.


-¿Cuál es la misión de la mujer?
-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo...


-Que pueden usar el poder del gran espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.

-Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.

-Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros.

-Mientras no te empaches de ti mismo.

-Debemos sutilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.


-¿Desde cuándo lo sabe?

-Momentos antes de morir mi hija me dijo: "Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré". Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?

-Sí.

-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: "Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos". Creo que ese tiempo ha llegado.


Entrevista: JOSÉ MARÍA ALGUERSUARI

lunes, 26 de mayo de 2008

DEDICAR TU VIDA AL CAMINO SAGRADO



Una vez que aceptas el infinito dentro de ti, la vida se hace sagrada. En el mundo del ego, nada es en particular sagrado. Por lo tanto, respetando tu vida y la de todos los seres vivientes y actuando de modo sagrado, tus acciones se convierten en una afirmación de tu intención, una afirmación de tu espiritualidad y de tu dedicación al Yo infinito. Por tanto, es importante para ti desarrollar una actitud sagrada ante la vida. Eso implicará rituales religiosos o sagrados que tengan sentido para ti.



¿Cómo haces sagrada una cosa? La haces sagrada concentrándote en ella y básicamente diciendo: "Esto es sagrado. Mira una antigua reliquia religiosa, como las uñas de Santa Matilde en una caja o algo así. Si todo el mundo de la congregación cree que las uñas de Santa Matilde son sagradas, ellas se vuelven sagradas. ¿Por qué? Porque la gente está de acuerdo en que esas uñas del siglo 12, en esa pequeña caja, son sagradas. Ese es el único modo en que puedes hacer que algo sea sagrado. Las cosas se sacralizan cuando te concentras en ellas, las reverencias y las revistes de una clase especial de respeto.


En consecuencia, para hacer tu vida sagrada, sólo tienes que mirar a tu reflejo en el espejo del baño y decir, "esto es sagrado". Entonces, empiezas a actuar de modo sagrado. Actúa deliberadamente; actúa con intención. Si, en una situación dada no puedes actuar poderosamente, no actúes. Reserva tu energía, y no la malgastes actuando sin efectividad. Lleva a cabo rituales y ceremonias. Haz de ellos parte de tu disciplina. La disciplina de levantarse temprano es una disciplina sagrada, como lo es la disciplina de la oración, la disciplina del silencio, y la disciplina de cuidar de ti mismo. La concentración, recuérda, es amor. Cuando te concentras en algo, lo amas. Si quieres crear un camino sagrado para ti, concéntrate en ti mismo, ámate a ti mismo, y actúa de modo sagrado. Enséñaselo a otros.


Mucha de mi filosofía ha estado influenciada por la tradición delos indios nativos americanos. Particularmente me gusta el hecho de quelos nativos americanos están filosóficamente próximos a los taoístas y, al igual que los taoístas, reverencian la naturaleza. Cuando voy a mi hogar espiritual en Taos, nuevo Méjico, me reúno con mis amigos, que son de diferentes razas y modos de vida. No son necesariamente nativos americanos; algunos lo son, pero la mayoría no. Pero nos reunimos y celebramos ceremonias juntas. Hacemos "Talking Sticks", que es una ceremonia de oración y conversación de nativos americanos que se hace alrededor del fuego. O hacemos "Sweat Lodges" para sanación, oración y meditación. A veces nos reunimos a las tres de la mañana para una meditación Especial o un ritual especial que hacemos de noche en las montañas. No somos una orden religiosa o un ashram; somos gente ordinaria.


Un tipo trabaja en publicidad, otro es conferenciante –ese soy yo-otro trabaja en el garaje local o en cualquier cosa. Somos sólo gente ordinaria, reunidos, mostrando nuestro respeto por el otro, por nuestro planeta, y nuestra evolución, de modo sagrado. Me gusta crear un sentido de lo sagrado donde quiera que voy. Pequeñas cosas. No sobreactúo. Por ejemplo, si estoy en un hotel, saco una bandera con un símbolo sagrado de mi bolsa y la pongo en el cuarto de hotel. Puedo encender una pequeña vela y situarla al lado de la bandera. Antes de salir a mis asuntos por la mañana, me detengo y me arrodillo ante la bandera y digo algunas frases sagradas. Puede que vaya a enviar algo, a una conferencia, a una reunión, o al banco. Así que lo reviso en mi mente y visualizo las cosas saliendo bien. Lo que digo es: "Estoy en el mundo del ego, haciendo cosas del ego, ganándome la vida, y reuniéndome con el director del banco, pero estos actos mundanos son sagrados para mí".



Ver tu vida como algo sagrado no es más que desarrollar esa actitud y tener un lugar que puedas llamar propio. Una habitación pequeña en la casa, o incluso una parte de una habitación pequeña es suficiente. En esa habitación situarás tus objetos sagrados- la Biblia, el Tao, o algo que haya sido escrito y que sientes que tiene valor. Haces del lugar elegido un altar al Yo interior. Entonces actúas durante el día viendo al Ser interior como sagrado, viendo a este planeta como sagrado.


De la sacralidad y la humildad surge un sentido natural de gratitud. Por tanto tómate tiempo para ser agradecido. Es bello y humilde serlo. Se convierte en una afirmación que dice: "Estoy al mando. Soy eterno. No tengo prisa. Este es un bello viaje. Con todas sus subidas y bajadas, es, con todo, hermoso". Alineándote con el amino sagrado te alineas con tu Yo infinito. Desarrolla lo sagrado en todo lo que hagas. Concéntrate en las cosas que haces. Lavar el coche puede ser sagrado si haces de lavar el coche una oración. Si sólo lo friegas con algo de jabón y agua, puede ser un aburrimiento. Pero si lo haces sagrado, y allí está el cubo, y allí está el cepillo, y allí está el jabón y aquí el trapo, y todo está alineado, te dedicas a ese ritual auto impuesto llamado "lavar el coche". El acto se convierte en una oración a través de la cual reconoces y aceptas a Dios y tu viaje humano. En consecuencia, convierte tu vida de mundana y sin sentido en sagrada y santa, y conságrala al camino sagrado.